lunes, 18 de julio de 2011

Viaggio in Italia (1954): Alrededor de un volcán

Somos como una película de Rossellini que viaja sin cesar en medio de aquella procesión que nos separa (y nos une tanto), como dos extraños que no quieren verse entre tanta gente, y que sin embargo no podemos disimular aquellas miradas de reojo y miedo que observan cada movimiento, cada gesto; celos sin reconocerlos, celos de no querer perdernos.


Quién te va a entender como yo lo he hecho, quién de ellos te amará como yo te he amado; pero me exiges tanto, tanto que a veces no sé si demostrarlo, tanto que me enfureces, y me enfureces de tal manera que creo no conocerte; pero cómo odiarte, cómo hacerlo si se trata de ti, mi actriz favorita, la musa de cada imagen en mi cabeza, la razón por la que puedo dejar de creer en lo que creo y por la que puedo crear un mundo nuevo.


Somos como ellos, sin más ni menos, ellos que dejaron la cotidianidad del descuido en aquel viaje a Italia y nos da pena aceptarlo, negándonos a creer que nos hemos hecho daño, que nos hemos convertido solo en imágenes del pasado.


Y a pesar de todo, sabes que somos la esencia de aquel volcán y de aquella pareja imperturbable y perdurable por los años.


lunes, 11 de julio de 2011

Central do Brasil (1998): Lo extraño todo.

Cuando leas esto estaremos muy lejos de casa. Nunca encontraremos un lugar como el que tuvimos aquí. Nuestras voces nos unen como los ríos que le cantan a la tierra desde la montaña hasta el mar. Tengo un vacío en el alma al saber que nos despediremos algún día. Tengo todos los sueños dispersos en el aire que respiro, y a la vez le tengo miedo al vacío. Tengo miedo de olvidarme de tu rostro, de no reconocerte si nos cruzamos alguna vez al tomar el tren. Tengo miedo de que nos olvidemos y que nuestro lugar en el mundo sea sólo un conjunto de imágenes que se desvanecen una a una en el tiempo que nos queda.

No quiero recordarte. No quiero recordarte porque no pienso olvidarte, Dora. Incluso, mientras dibujo estas palabras en mi cabeza, no puedo evitar que el agua salada de las lágrimas inunden esta carta que imagino escribirte. Tal vez mis palabras y el llanto aceleren su curso hasta el mar y podamos volver a vernos. Me haces tanta falta.

Lo extraño todo, Dora. Extraño todos los detalles, incluso los más tontos. Extraño todas las risas y las rabietas. Extraño todas tus respuestas a todas las preguntas ineptas que yo te hacía sobre el mundo complicado en el que vivimos. Extraño el viento en mis brazos, las carreras y los espacios. Nuestras manos en el firmamento, en el horizonte de un destino al cual me trajiste para que no esté nunca más sólo. Extraño todo y poco, porque tengo miedo que cada pedazo del corazón mío que se va contigo, se agote sin misericordia.

Somewhere out there, Dora.

lunes, 4 de julio de 2011

Ultimo tango a Parigi (1972): París vive, Paul no

Lo último que vi fue aquellos tejados en esa tarde fría que me disparaste, como un mal recuerdo volví a caer, tú estabas de espaldas aún empuñando el arma con el que me quitaste la vida, no sé que me dolió más, el disparo o el saber que me querías de verdad fuera de tu vida, no sé que me dolió más Jeanne; por qué tuve que saber tu nombre, por qué te lleve a ver aquel concurso de tango en aquel bar, dime que hice bien Jeanne, dime que fue un accidente, que no quisiste disparar, dímelo, dime que hice bien no querer perderte y empezar otra vez, dime Jeanne, dímelo.


Maldito sentimiento, maldita mujerzuela, maldito yo; mira cómo me has dejado Jeanne, destruido, como todo lo que tocas, dama cruel, mi película mala sin final feliz, mi último tango en París.

Y te veo ahí negándome con las autoridades, diciendo que soy un extraño que quiso abusar de ti, ¿quise abusar de ti, Jeanne?, ¿de verdad quise hacerlo?, espero que estés mintiendo, no quise hablarte de mi esposa antes y sabes por qué, porque tenía miedo a que fueras igual que ella, y lo eras Jeanne, ahora me niegas y te conviertes en una más, me niegas y me dejas solo, solo Jeanne, maldita seas, maldita seas Jeanne, me dejaste solo en aquel balcón, estaba herido y no hiciste nada. Tengo frío, Rosa.


No hablaré más, no diré nada más Jeanne, pero dime una última cosa, por qué dijiste que harías cualquier cosa por mí, por qué me mentiste, te creí Jeanne, creí todo lo que me dijiste, te imaginé entre tierras lejanas con tu sombrero y tus tontas canciones pop, te imaginé riendo desnuda como el más bello paisaje gris, como la chica que no quería dejar ir, pero me mentiste Jeanne, me mentiste como mentiste a ese pobre soñador de mentiras, me mentiste como Rosa me mintió a mí, ahora estoy con ella y no volveré por ti, no volveré a bailar nunca más un tango en París.