lunes, 29 de agosto de 2011

The Terminal (2004): La ciudad de la espera

Siempre he pensado que los aeropuertos son un zoológico de gente donde todos muestran su mejor sonrisa pero nadie sabe qué es lo que piensan, lo que dejan, lo que ocultan. Yo recuerdo bien la primera vez que viajé solo en un avión, tenía 18 años y sabía que me iba, por primera vez, muy lejos de casa.


Veo sin cesar el boleto y la hora, intento agudizar mi oído al inglés, fuckin idioma universal, cambio la canción de mi reproductor, nunca había sido tan cruel, tan maquiavélico, qué buena canción, quédense todos en silencio, compartan conmigo lo bien que me siento.


Espero y mientras espero muchos pensamientos recorren mi cabeza, mi familia, mis cosas, mi ciudad, recuerdo en las promesas que me hizo mi chica y no tanto en las promesas que hice yo, pero al instante y sin pedir permiso aborda en mí lo que puede pasar, en todo lo que conoceré, en lo poco que me falta para abordar.


Por fin estoy allí, subiendo a aquel avión, donde los pensamientos empiezan hacerse verdad y la ciudad de la espera empieza a esfumarse en una brisa suave.


Y desde aquella vez, busco cualquier pretexto para escapar y sentir de nuevo la dicha de poder esperar.


lunes, 22 de agosto de 2011

A Streetcar named Desire (1951): Stella me vió morir así.



Mientras pude incendiarme
entre los techos
de mis golpes,
vi mis dedos
con las llagas
de tus cabellos.

El amor nos entorpece
en las tardes
frívolas y grises,
el verano apuesta
por sumergirme
en sus miserias.

Y tú por mi, naces
y en las calles
las paredes nacen
para volver
llorando vidrios
porque el amor me mata
Stella, muriendo así.

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-"Un Tranvía llamado Deseo" ha marcado mi vida- intentaba explicarse Manuela en una película de Pedro Almodóvar.

Escribí este poema muchos años antes de publicarlo en este blog. Lo escribí mientras me hallaba en las profundidades de la miseria emocional provocada por el tonto anhelo de ser quién no soy. De negarle y exigirle al amor, dentro de toda bestialidad, todo aquello que resalta de lo emotivo, lo espontáneo y lo real. Muchos de nosotros no merecemos tocar el cielo. Merecemos gritonear, llorar y ser olvidados tras una puerta cerrada para siempre.

lunes, 15 de agosto de 2011

Barney's Version (2010): El recuerdo es un arma que hiere sin piedad

La versión de mi vida es describir un viaje lleno de paradas, un carrusel con infinitas fotos de lugares fantásticos, de anécdotas sacadas muchas veces de un libro de ficción donde quedarán guardados aquellos amigos que se fueron, aquella primera chica que con paciencia intentó enseñarme a amar, donde se guardó el verdadero amor.

El recuerdo es un arma que hiere sin piedad porque te das cuenta de lo que no conservaste, tal vez por eso poco a poco dejé de recordar.


Silencio, te quedaste callada, tan callada que confieso que he sido a veces egoísta, irresponsable, insistente y posesivo; pero quién no lo ha sido, tal vez en menor medida, cuando ha sentido esa sensación de luchar por lo único que en verdad vale la pena, siendo tú, tú la que giraste mi vida en una vuelta entera.



Quisiera poder verlos a todos reunidos en una fiesta sin fin donde pueda pedir perdón a todo aquel que dañé y abrazar a todo aquel que perdí, quisiera que rían y bailen sin cesar en aquel lugar perfecto, tal vez algún día ¿no?, así que necesitamos mucho que organizar, tantas cosas en que pensar (aunque insistas con eso de no querer verme más).


- Alguna vez me he rendido cuando se trata de ti. (Barney)
- Nunca. (Miriam)
- Entonces qué te hace pensar que me rendiré ahora. (Barney)

lunes, 8 de agosto de 2011

Ahí está el detalle (1940): Cantinfladas.

Si pudiera narrarte todas mis "cantinfladas" comenzaría por esta. Comenzaría por encontrarme en una gran mesa contigo, Paz. Buscaría a Cayetano, a su mujer, al tal Bobby (el perro) y al mismísimo Leonardo. Comenzaría contando lo que terminaría olvidando, entre las muecas de tu risa, y de la de todos los demás. Todos los detalles que abundan en mi manera de ser los conduces tú, porque me vuelves loco.


Pacita,
Recuerda que las miles de formas de hablarnos o temernos, de criticarnos o alabarnos, desembocan en tu risa y en la mía. No hay por qué equivocarse, no hay error alguno ni mal paso. Sólo somos la síntesis de quienes tratan de dejarse entender. Ojalá que al morir no nos puedan olvidar, y así vivir en la memoria del más puro humor que provoca el lenguaje combinado con el descaro.


Soy una mala persona, Paz. Pero aún así me las arreglo para tenderte todas las trampas, a ti y al mundo. Para ti sólo soy Cantinflas, y para el mundo seré Leonardo. Para todos seré el mal trajeado personaje que se desvive combinando disparates, mientras que para ti sólo seré el galán que anida en tu cocina, en la tuya y en la de cualquiera. Ahora sólo te pido que cierres los ojos. Todo es silencio cuando nos apagan la luz.


Por eso me tienes tanta ley, Pacita.