domingo, 19 de febrero de 2017

Florence Foster Jenkins (2016): El club de los inocentes no perfectos



En el club de los inocentes no perfectos, pertenecemos con orgullo muchas personas que aceptamos nuestras debilidades, nos desprendimos de la tiranía de la ambición para vivir sin arrepentimientos ni vergüenzas, quién podrá decir que no lo intentamos, por lo menos lo hicimos, cuántos pueden decir eso, cuántos podrían animarse a liberarse como nosotros.


La ambición genera vergüenzas, planes no concretados por el temor a fallar, a querer hacerlo perfecto, por qué mejor no te unes a nosotros, nosotros que no sabemos bailar pero igual lo hacemos si es necesario para verla feliz, nosotros que no sabemos cantar pero igual lo hacemos en un karaoke porque dentro de nosotros aún podemos ser estrellas.


Nadie es perfecto dice un slogan en la pared de nuestro club, por ende nos preguntamos, en el café de las seis, por qué existirá aquellos que suelen criticar, suelen creer que el mundo es suyo y la verdad reservada para un grupo selecto, nosotros no los juzgamos, solo nos preguntamos sonriendo, por qué solo no nos dejan ser felices, porque en el fondo ustedes también desearían sacarse aquella vestimenta tan pesada y gris.


A veces cuando nos vemos en el espejo, tan imperfectos,
es cuando siento que el mundo es nuestro...